Sismicidad y vulcanismo en el Departamento de Nariño, en la década del 30 siglo XX: Historia social y riesgo.
Código:
2444
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Estado:
Terminado
Investigador Principal
Luis Alberto Martinez Sierra
Facultad
Ciencias Humanas
Departamento
Ciencias Sociales
Resumen del Proyecto
El trabajo plantea como pregunta:
¿Cómo se manifestó la dinámica de los eventos sísmicos y volcánicos ocurridos en el Departamento de Nariño en la década del 30 del siglo XX y cuáles fueron sus efectos geológicos, geomorfológicos, socioeconómicos y culturales en las zonas afectadas?
La investigación busca analizar desde las perspectivas de la historia social y el riesgo, la recurrente actividad sísmica y volcánica en el Departamento de Nariño en la década del 30 del siglo XX, su impacto en la naturaleza y las graves consecuencias derivadas en la vida económica, social y cultural de sus habitantes.
En la década del 30 del pasado siglo, el sur de Nariño fue azotado por varios movimientos telúricos: el 2 de octubre de 1933 un sismo generó daños en Linares y alrededores; el 8 de julio de 1935 otro terremoto afectó a Tangua, Yacuanquer y Pasto y provocó destrucción y muerte; entre julio y diciembre de 1935, se produce una serie de temblores (7 y 26 de agosto con numerosas réplicas) que provocaron considerables daños materiales y pérdida de vidas humanas. Los municipios afectados fueron principalmente Túquerres, Cumbal, Carlosama, Aldana, Ipiales, Puerres, Guaitarilla, Gualmatán, Yacuanquer, Tangua, La Florida, Sandoná, Consacá, Ancuya y Pasto; el 26 de octubre de 1935 un nuevo temblor produjo muertos y daños considerables en Yacuanquer, Túquerres, Ospina y Sapuyes; la población de Santa Ana quedó reducida a ruinas. El 9 de enero de 1936 un fuerte sismo originó un gran deslizamiento de varios km que sepultó el caserío de La Chorrera (Túquerres) y obstruyó el río Sapuyes provocando la muerte de más de 200 personas, y finalmente entre el 14 y el 18 de julio del mismo año, una serie sísmica terminó destruyendo la ciudad de Túquerres (la cuarta más grande e importante del Departamento) y afectó gravemente a las localidades de Ospina, Iles, Yascual, Guachavés, Gualmatán, Mallama y Ancuya, generando nuevamente calamidad, destrucción y muerte.
También en la época hubo una importante actividad volcánica en el Galeras, considerado el volcán más activo de Colombia, Suramérica y uno de los más activos del mundo; después de varias explosiones menores, fumarolas y emisiones de cenizas, hizo erupciones explosivas el 10 de octubre de 1932 y el 9 de febrero de 1936; finalmente, el 27 de agosto de 1936 explotó en una de sus más grandes erupciones afortunadamente sin consecuencias graves que lamentar, a diferencia del volcán Doña Juana localizado al nororiente del Departamento, que el 14 de agosto del mismo año produjo una enérgica erupción que ocasionó un lahar que trajo consigo destrucción y muerte; por su historia eruptiva conocida, el SGC lo cataloga como como uno de los volcanes activos y peligrosos de Colombia.
En consecuencia, el trabajo busca sistematizar la dispersa información existente en los archivos históricos y caracterizar de manera integral los eventos y sus lamentables consecuencias en la vida cotidiana de los habitantes afectados, rescatar la percepción popular de los fenómenos e incursionar en el rescate de la historia local de circunstancias tan complejas, como un aporte que contribuya al conocimiento del riesgo sísmico y volcánico al que estamos expuestos. Además del estudio y la documentación de los eventos como fenómenos geológicos, se pretende conocer e interpretar las respuestas comunitarias (alteración de la vida cotidiana, traslado a albergues provisionales, expresiones de calamidad, evacuaciones forzadas o voluntarias, emigración definitiva, comportamientos particulares atribuidos a las visiones y creencias religiosas y afectación del tejido social, entre otras), de igual manera, abordará el análisis de la visión y las respuestas de las autoridades y la institucionalidad frente a lo sucedido.
Como la actividad sísmica y volcánica está íntimamente ligada a la historia local y regional y sus evidencias geológicas, geomorfológicas socioeconómicas y culturales se encuentran presentes en todos los paisajes, el estudio de estos fenómenos requiere mayor dedicación y difusión, teniendo en cuenta la importancia del conocimiento de las amenazas naturales, la vulnerabilidad y el riesgo, pues sismos y erupciones volcánicas son fenómenos cíclicos y donde ya sucedieron, volverán a repetirse.
La investigación es de corte cualitativo, orientada desde el enfoque hermenéutico, propio de las ciencias humanas, que permite el conocimiento de procesos en su contexto histórico y social para poder analizarlos e interpretarlos. Metodológicamente se guía por el análisis historiográfico.
Se espera contribuir con el estudio de la actividad sísmica y volcánica en el periodo referido, enmarcado en la historia social y ambiental, por cuanto no existe un trabajo que lo aborde de manera integral y que enfatice en la percepción y en las respuestas comunitarias para enfrentar éstos fenómenos con sustento en sus creencias y prácticas colectivas para afrontar las emergencias. El trabajo puede ser un insumo importante para el conocimiento del riesgo y promoción de una mayor conciencia del mismo en el marco de su gestión.
Convocatoria
Docente 2021